“War does not determine who is right – only who is left.”

Bertrand Russell

Stop thinking

abril 4, 2008

Una amiga comenta en su blog que a veces le gustaría tener un botón que desactivara sus funciones cognitivas durante un rato. El problema es que encontraba múltiples problemas en el proceso, como el qué pasaría si se olvidara de activarlo otra vez.

He estado pensando y creo que tengo una solución razonablemente fiable. He aquí una breve especificación funcional:

1. Sólo se pueden poner botones por parejas.

2. Sólo son elegibles las parejas voluntarias y con las que tengas una excelente relación que involucre afecto y comprensión (por ejemplo un buen amigo/a)

3. Sólo puede haber un botón activo a la vez, de modo que los dos integrantes pueden tener los botones deshabilitados, pero si uno activa su botón y seguidamente lo activa el otro, el botón del primero se desactivará.

4. El botón tiene un tiempo de refresco: cuando lo uses no podrás volver a usarlo hasta que pase un período de tiempo. Eso incluye el caso de que tu botón se haya desactivado porque tu compañero activó el suyo.

Llegados a este punto, cuando te plantees usar tu botón, tendrás que averiguar si tu compañero lo tiene activado en este momento y tomar decisiones:

  1. Si no lo tiene activado:
    1. Discernir si lo va a necesitar en breve. Si fuera así, te desactivaría el tuyo y te obligaría a entrar en tiempo de refresco, con lo cual no lo tendrías disponible para una urgencia.
    2. Además, si él sabe que tienes activado el tuyo podría no activarlo para no molestarte aunque lo necesitara (auto sacrificio), con el consiguiente perjuicio para sí mismo/a.
  2. Si lo tiene activado:
    1. Barruntar si nuestra necesidad es más grande que la suya.
    2. Estimar el alcance del perjuicio que le causaremos debido al tiempo de refresco que le obligaremos a pasar.
    3. Conjeturar su posible reacción y cómo afectará a la relación (¡tienes que convivir con tu otro botón!)
    4. Considerar la posibilidad del autosacrificio.
  3. Si no tenemos forma de saber si está activado o no: No queda más remedio que arriesgarse. Habrá que considerar todas las opciones cuidadosamente en función a las experiencias pasadas en un intento de preveer los resultados de nuestras acciones.

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Con este sencillo proceso podríamos disponer de un botón que nos permitiera no pensar. Claro que lo que se recomienda tanto para el estrés como para la depresión es distraerse, así que probablemente después de pasar por el proceso necesario para usar el botón nos daríamos cuenta de que ya no lo necesitamos. ¡Qué solución tan maravillosa! Es como las maquetas que proliferan cuales malas hierbas en Septiembre. Seguro que fabrican sólo las piezas para los primeros fascículos y además los contenidos de las primeras entregas serán las partes más baratas de la maqueta. Total, son las únicas que van a vender.

Así pues, de este pensamiento podemos extraer con cierto grado de seguridad la siguiente conclusión:

El problema no es pensar, sino pensar en las cosas adecuadas en cada momento.

Una dosis de sabiduría

abril 1, 2008

“Nunca podrás saberlo todo y siempre habrá una parte de lo que sabes que sea errónea. Quizá incluso sea la parte más importante. Una dosis de sabiduría reside en el hecho de conocer esto. Una dosis de coraje reside en seguir adelante adelante de todos modos.”

Del homenaje a Robert Jordan en GuComics

“[…]para ser realmente respetuoso debo respetar TODAS esas creencias [religiones] y no dar ningún tipo de prioridad a las que, por ejemplo, han sido más habituales en el entorno geográfico y social en que he nacido o sido educado.”

Para mi gusto, lo mejor de leer cosas que ha escrito gente más inteligente y sabia que uno es la iluminación repentina que acaece cuando esa persona pone cara y ojos a algo que estaba en tu mente pero no habías identificado claramente.

No es como cuando lees un libro de texto y aprendes algo nuevo, porque, salvo en determinados casos, esos conocimientos no vagaban por tu mente como ideas difusas, sino que simplemente no los conocías y ahora sí. Son completamente nuevos.

Sin embargo, en el caso de Miquel Barceló y en el de Orson Scott Card me pasa algo distinto. Estas personas tienen la capacidad de describir situaciones que inmediatamente asocio a cosas que ya pasaban en mi mente, con lo cual me ayudan a clarificar procesos, de modo que pueda comunicar hacia el mundo el porqué de determinados aspectos de mi persona de una manera eficaz y eficiente (ya depende de mi el que sea efectiva, también).

Para ser respetuoso tengo que respetar TODAS las religiones. Sí, exacto, incluidas aquellas que no profesamos. Eso nos provee una curiosa respuesta que dar a quienes nos acusen de no respetar lo suficiente la religión de nuestro interlocutor, ya que una persona creyente no puede respetar y reconocer sinceramente como válidas religiones distintas de la suya, porque si lo hiciera no creería en la suya, sino en la que le pareciera válida de verdad. La potestad de reconocer la validez de todas las religiones (obviamente dentro de unos márgenes razonables) pertenece en realidad únicamente a los que no están realmente apegados a ninguna de ellas.

Y por otro lado está el ámbito geográfico. Qué gran observación. Desde un punto de vista estadístico, parece completamente absurdo que una persona niegue que hay grandes posibilidades de que perteneciese a una religión concreta si hubiese nacido en un lugar donde ésta es especialmente popular. Sin embargo, no conozco a ningún creyente que reconozca que si hubiera nacido en Bahrein seguramente “sabría” que una persona como la que es él mismo hoy día estaría equivocada, del mismo modo que él “sabe” que ese musulmán está equivocado.

En cierto modo esas ideas serían memoria que se ha reservado en algún momento de nuestra vida, pero nunca tuvo puntero alguno que señalara su ubicación. Gracias a la habilidad para identificar y comunicar estos pensamientos, en mi cabeza van a apareciendo punteros que señalan a estas áreas de memoria, de modo que ahora puedo referenciarlas fácilmente cuando lo crea conveniente.

Gracias, Miquel.

Artículo que ha motivado este “rant”

– El pueblo llano, cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás – replicó Ser Jorah-. No les importa que los grandes señores jueguen a su Juego de Tronos, mientras a ellos los dejen en paz. – Se encogió de hombros-. Pero nunca los dejan en paz.

MARTIN, George R.R. Juego de Tronos. Barcelona: Ediciones Gigamesh, 2002. Pág. 230. ISBN: 978-84-96208-40-7

Desde que tengo uso de razón me ha encantado hacer cositas pequeñas, manualidades, miniaturas. Cuando era más pequeño todavía que ahora, con diez o así, cogía los corchos que encontraba y los tallaba con un cuchillo, para hacer galeones. Luego, con palillos de dientes y trozos de papel les hacía el velamen.

Más tarde, cuando empecé a jugar al rol, de algún modo estas ideas se abrían paso en mi apretada cabeza. Recuerdo haber comprado varios metros de corcho, papel de celofán, arena y musgo, entre otras cosas. Con eso hice mapas modulares donde jugar nuestras partidas de rol. Corté un montón de trozos iguales de corcho y les puse unos alfileres para que se pudieran utilizar para construir instantáneamente escenarios que representaran la partida, donde pudiéramos poner figuritas de plomo. Además, el tablero de corcho sobre el que se clavaban estaba cuadriculado para mostrar las distancias en la escala de las figuras. También hice un par de fuentes (por algún motivo eran mi obsesión – siempre he tenido una obsesión con el agua corriendo por arquitecturas recargadas) decoradas con papel de celofán y algún que otro trono.

Todo esto es una demostración más de que soy idiota. Y la razón es que hasta que no he visto esto, no me he dado cuenta de cuánto me apetecía encontrar gente con la que jugar a algún wargame (cosa que no he hecho nunca, absurdamente) y construir nuestros hermosos y cuidados escenarios de gloria y muerte.

Diccionario de andaluz

octubre 10, 2007

(Kudos a quien lo recopilara y a cada uno de los autores)

CAMARÓN: Aparato enorme que saca fotos.

DECIMAL: Pronunciar equivocadamente.

BERMUDAS: Observar a las que no hablan.

TELEPATÍA: Aparato de TV para la hermana de mi mamá.

TELÓN: Tela de 50 metros cuadrados o más.

ANÓMALO: Hemorroides.

BERRO: Bastor Aleban.

BARBARISMO: Colección exagerada de muñecas barbie.

POLINESIA: Mujer Policía que no se entera de nada.

CHINCHILLA: Auchenchia de un objeto para chentarche.

DIADEMAS: Veintinueve de febrero.

DILEMAS: Háblale más.

MANIFIESTA: Juerga de cacahuetes.

MEOLLO: Me escucho.

ATIBORRARTE: Desaparecerte.

CACAREO: Excremento del preso.

CACHIVACHE: Pequeño hoyo en el pavimento que está a punto de convertirse en
bache.

ELECCIÓN: Lo que expelimenta un oliental al vel una película polno.

ENDOSCOPIO: Prepararse todos los exámenes escolares , excepto dos.

ENVERGADURA: Lugar de la anatomía humana en dónde se colocan los condones.

NITRATO: Ni lo intento.

NUEVAMENTE: Cerebro sin usar.

TALENTO: No ta rápido.

ESGUINCE: Uno más gatorce.

ESMALTE: Ni lune ni miélcole.

INESTABLE: Mesa inglesa de Inés.

ONDEANDO: Ónde estoy?

SORPRENDIDA: Monja en llamas.

Plataforma reivindicativa por días de 72 horas y reducción de las necesidades de sueño ¡YA!

( ¿… por qué hay tantas cosas interesantes y tan poco tiempo?)

Editado: Y por la teletransportación.

6 cosas a tener en cuenta

septiembre 25, 2007

  1. De forma natural, trato de pensar como una persona cualquiera que está recibiendo la impresión que yo estoy recibiendo ahora mismo. Eso, a pesar de ser complejo y a veces inconveniente, puede ser muy útil cuando tratas de averiguar qué impresión se llevarán otras personas, usuarios o clientes a este respecto.
  2. Cometo un montón de errores, porque me gusta probar cosas y desafiar a las convenciones para averiguar si de verdad son válidas y por qué. La parte buena de esto es que cuando una resulta ser falsa, anticuada o poco consistente los beneficios suelen ser muy grandes. La afirmación anterior no significa que no respete la opinión de aquellos que tienen más experiencia o conocimiento que yo. No soy (completamente) estúpido y no necesito probar TODO por mi mismo. Simplemente me cuesta aceptar cualquier cosa cuya razón de ser sea “PORQUE SÍ”.
  3. Dada la naturaleza de las tareas que desempeño, no se puede definir mi posición actual en el trabajo con menos de cinco palabras y me he acostumbrado a que nadie dentro de la misma sepa dónde situarme exactamente en su jerarquía departamental. No sé si eso es bueno, pero creo que sí. En cualquier caso es así.
  4. Si trabajas para mi, eres mi igual. Si trabajo para ti, soy tu igual.
  5. Me fijaré en cómo se trata a mis compañeros de trabajo. No creo en la gente que es capaz de tratar bien a los demás de modo selectivo.
  6. Comienzo cada conversación abierto a la posibilidad de que estoy equivocado y no me estoy dando cuenta. Espero exactamente lo mismo de cualquier persona con la que hable.

De gatos y hachas

septiembre 2, 2007

“[…] se llamaba Sador, un criado al servicio de Húrin; era tullido y de poca relevancia. Había sido leñador y, por mala suerte o un error de su hacha, ésta le había rebanado el pie derecho, y la pierna sin pie se le había marchitado.”

“[…] Fui convocado por la necesidad de aquel año, y abandoné mis tareas en el bosque, pero no estuve en la (batalla de) Bragollach; de lo contrario, hubiera podido ganarme mi herida con más honor. […] En Eithel Sirion estaba yo cuando el Rey Negro lo atacó […] y entonces vi a tu padre hacerse cargo del señorío y el mando, aunque apenas había alcanzado la edad viril. Se dice que había un fuego en él que calentaba la espada en la mano. Siguiéndolo hicimos que los Orcos mordieran el polvo y desde ese día nunca más se han atrevido a dejarse ver cerca de las murallas. Pero ¡ay!, mi amor por la lucha se había saciado, pues había visto ya bastantes heridas y sangre derramada, y obtuve permiso para volver a los bosques que tanto echaba de menos. Y allí recibí mi herida; porque el hombre que huye de lo que teme acaba comprobando que sólo ha tomado un atajo para encontrarse con ello.”

Lo recordaré la próxima vez que se me cruce un gato negro.