Stop thinking

abril 4, 2008

Una amiga comenta en su blog que a veces le gustaría tener un botón que desactivara sus funciones cognitivas durante un rato. El problema es que encontraba múltiples problemas en el proceso, como el qué pasaría si se olvidara de activarlo otra vez.

He estado pensando y creo que tengo una solución razonablemente fiable. He aquí una breve especificación funcional:

1. Sólo se pueden poner botones por parejas.

2. Sólo son elegibles las parejas voluntarias y con las que tengas una excelente relación que involucre afecto y comprensión (por ejemplo un buen amigo/a)

3. Sólo puede haber un botón activo a la vez, de modo que los dos integrantes pueden tener los botones deshabilitados, pero si uno activa su botón y seguidamente lo activa el otro, el botón del primero se desactivará.

4. El botón tiene un tiempo de refresco: cuando lo uses no podrás volver a usarlo hasta que pase un período de tiempo. Eso incluye el caso de que tu botón se haya desactivado porque tu compañero activó el suyo.

Llegados a este punto, cuando te plantees usar tu botón, tendrás que averiguar si tu compañero lo tiene activado en este momento y tomar decisiones:

  1. Si no lo tiene activado:
    1. Discernir si lo va a necesitar en breve. Si fuera así, te desactivaría el tuyo y te obligaría a entrar en tiempo de refresco, con lo cual no lo tendrías disponible para una urgencia.
    2. Además, si él sabe que tienes activado el tuyo podría no activarlo para no molestarte aunque lo necesitara (auto sacrificio), con el consiguiente perjuicio para sí mismo/a.
  2. Si lo tiene activado:
    1. Barruntar si nuestra necesidad es más grande que la suya.
    2. Estimar el alcance del perjuicio que le causaremos debido al tiempo de refresco que le obligaremos a pasar.
    3. Conjeturar su posible reacción y cómo afectará a la relación (¡tienes que convivir con tu otro botón!)
    4. Considerar la posibilidad del autosacrificio.
  3. Si no tenemos forma de saber si está activado o no: No queda más remedio que arriesgarse. Habrá que considerar todas las opciones cuidadosamente en función a las experiencias pasadas en un intento de preveer los resultados de nuestras acciones.

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Con este sencillo proceso podríamos disponer de un botón que nos permitiera no pensar. Claro que lo que se recomienda tanto para el estrés como para la depresión es distraerse, así que probablemente después de pasar por el proceso necesario para usar el botón nos daríamos cuenta de que ya no lo necesitamos. ¡Qué solución tan maravillosa! Es como las maquetas que proliferan cuales malas hierbas en Septiembre. Seguro que fabrican sólo las piezas para los primeros fascículos y además los contenidos de las primeras entregas serán las partes más baratas de la maqueta. Total, son las únicas que van a vender.

Así pues, de este pensamiento podemos extraer con cierto grado de seguridad la siguiente conclusión:

El problema no es pensar, sino pensar en las cosas adecuadas en cada momento.

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Una dosis de sabiduría

abril 1, 2008

“Nunca podrás saberlo todo y siempre habrá una parte de lo que sabes que sea errónea. Quizá incluso sea la parte más importante. Una dosis de sabiduría reside en el hecho de conocer esto. Una dosis de coraje reside en seguir adelante adelante de todos modos.”

Del homenaje a Robert Jordan en GuComics