– El pueblo llano, cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás – replicó Ser Jorah-. No les importa que los grandes señores jueguen a su Juego de Tronos, mientras a ellos los dejen en paz. – Se encogió de hombros-. Pero nunca los dejan en paz.

MARTIN, George R.R. Juego de Tronos. Barcelona: Ediciones Gigamesh, 2002. Pág. 230. ISBN: 978-84-96208-40-7

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