La cantidad de tiempo que dedicas a practicar una disciplina mental puede tener una importante influencia sobre cómo de rápido absorbes la nueva información y llegas a dominar nuevas habilidades. No creo que practicar durante horas hasta que el cerebro nos eche humo sea la mejor manera de alcanzar el éxito. Un elevado número de repeticiones no va a grabar a fuego la habilidad en tu cerebro, simplemente hará que el proceso de aprendizaje sea aburrido y desagradable.

Nuestro cerebro necesita de tiempo para procesar la información y reflexionar acerca de ella.

La manera más eficiente de aprender una nueva habilidad es practicar frecuentemente durante cortos periodos de tiempo.  En un estudio acerca del tiempo que tardaban los nuevos trabajadores de una oficina postal en aprender a leer y gestionar los códigos postales se demostró que los individuos que practicaban la habilidad en periodos cortos y frecuentes aprendieron la habilidad mejor y más rápido que los que practicaban durante largos periodos.

Así como rezan los dichos “la esencia viene en tarro pequeño” o “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, de cara a maximizar la eficiencia de nuestros procesos de aprendizaje la regla “Poquito pero frecuente” nos ayudará a alcanzar nuestro objetivo más fácilmente y con mayor grado de éxito.

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